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*EL TRABAJO COMIENZA EN CASA***

*Susana Jimenez***

A consultarme llegan generalmente madres con hijos que tienen problemas en
el colegio. La escuela esta convirtiéndose en un lugar en el cual los
docentes se enfrentan a una nueva generación de niños, con sistemas
educativos obsoletos, inexperiencia, desconocimiento, falta de recursos y
otros muchos factores en contra que podríamos seguir enumerando.

Ante tal situación los docentes piden a los padres una solución para la
permanencia del pequeño en sus aulas. Algunas de estas soluciones, como las
terapias psicológicas, la ingesta de medicamentos o las terapias
alternativas, intentan hacer del pequeño Índigo un niño normal.

Es un hecho que los sistemas educativos en este momento no son los más
idóneos, además existen dos inconvenientes mas para poder brindar al niño
una escuela adecuada. Las escuelas con técnicas alternativas de aprendizaje
son escasas y las colegiaturas son altas, muy por encima de lo que una
persona de clase media, y ya no digamos baja, puede pagar.

¿Pero Serra realmente el colegio la causa de los conflictos? O estos se
originan en otro lado

Además de madre, soy terapeuta y a través de mi propia experiencia como hija
(Índigo adulta) he observado como la dinámica familiar contribuye al
desequilibrio emocional del pequeño mismo, que se extiende a otros ámbitos.

Un niño, con padres intolerantes que le gritan y se gritan todo el tiempo,
tendrá problemas de falta de atención pues pretende cerrar su mente ante
estas situaciones desagradables de su entorno.

Si agregamos a este ambiente el maltrato físico, llámese bofetada o
golpiza, el niño liberara la frustración y la rabia con otros: hermanos,
amigos o compañeros de colegio.

En el entorno de un niño hiperactivo no hay tiempo para éll, sus padres
siempre están corriendo; la paciencia para detenerse a preguntar por sus
necesidades no existe.

Relatare mi propia experiencia para ejemplificar lo anterior.

Llegue al mundo en una familia con un padre militar estricto y autoritario,
una madre sumisa obedeciendo ordenes, pero ella también tenía a sus
subalternos, en este caso mis hermanos y yo. Nos aplicaba castigos verbales
o físicos si no seguíamos sus instrucciones.

En este ambiente comencé el jardín de niños, me divertía el trabajo, pero no
soportaba los gritos de la maestra pues era muy poco tolerante para instruir
párvulos; yo soñaba con la maestra de otro grupo, dulce y sonriente.

Aquí comenzaron los problemas de falta de atención, pues cuando la maestra
enseñaba algo poco divertido o regañaba yo pensaba en otras cosas para
evadirme, esto lo hacia muy bien pues lo practicaba casi a diario en casa.
Al llegar a la escuela primaria mi madre comenzó a recibir reportes, pues yo
platicaba mucho en clase. Se intento cambiarme de compañero de banca sin
tener éxito, por ahí alguna maestra lo atribuyo a mi ritmo de aprendizaje al
parecer más rápido de lo normal.

Un incidente doloroso fue cuando en 4° Grado se nos pidió leyéramos algo
sobre gramática; al terminar, debíamos contestar el cuestionario de la
lección. La materia no era de mis preferidas, por lo que busque las
respuestas ayudada por mi intuición sin leer todo; como es de suponerse
termine el trabajo en muy poco tiempo, lo entregue a la maestra y para mi
sorpresa ella afirmo que yo debí tener las respuestas con anterioridad;
seguramente las había resuelto en mi casa.

Me negué rotundamente; esto produjo su enojo. Además de acusarme de
mentirosa y de querer sorprenderla, me exhibió delante de mis compañeros
dejándome parada viendo a la pared hasta después del recreo. Con el tiempo
aprendí a postergar las cosas, el mensaje ser el primero genera problemas me
quedo bien grabado.

Siempre pensé en lo ridículo de escribir muchas veces las frases para
aprenderlas. Para entonces descubrí que podía ver la televisión o escuchar
música haciendo la tarea menos tediosa.

En mi trayectoria académica pasaron muchos maestros: unos con los cuales me
aburría como ostra y otros que despertaron mi interés, como el de
Bioquímica, quien no dejaba tomar notas en su clase, pero impartía su
cátedra contándonos como las rutas metabólicas (nada sencillas) mantenían
vivo nuestro organismo, y cada tema lo reforzaba con un caso de la vida
real, para mi deleite.

Termine una carrera de formación netamente científica, haciendo uso de mi
intuición la mayor parte del tiempo, algunas personas me preguntan como pude
cursarla sin ser tan lógica. Buena pregunta.

Nunca fui la de mejores notas, pero logre sobresalir entre muchos.

El maltrato hizo mella en mi carácter; en repetidas ocasiones al sentirme
agredida respondía con rabia, asustándome incluso de tal reacción. Estos
sentimientos reprimidos llegaron a emerger en el trato con mi hija. Me
prometí una y otra vez no seguir los mismos patrones de mis padres. Sin
embargo tuve que enfrentarme a una realidad dolorosa, había demasiados
sentimientos negativos contenidos y cuando sentía la situación fuera de
control comencé a pegarle a mi hija.

Mi forma de vida hasta hace poco era de muchos compromisos a la vez
(hiperactividad); llegue a tener tres trabajos al mismo tiempo: dar terapia,
tomar un curso, además de ser esposa y madre. Esto significaba para mí una
forma de escapar de mis fantasmas, teniendo el día lleno de actividades no
había espacio para los sentimientos negativos; o al menos eso creía pues en
los momentos de crisis explotaban sin control.

Con esta dinámica familiar, mi hija se volvió agresiva, dominante, hacia
tremendas pataletas si no se salía con la suya. No tenia amigas; la
rechazaban pues ella quería imponer su voluntad.

Cuando las cosas llegaron a este extremo comenzaron los reportes en el
colegio, la maestra se quejaba de no poder controlarla, no quería hacer los
trabajos, platicaba demasiado en clase y no quería jugar con otros niños.

Esto fue el detonante que me hizo reflexionar en buscar una solución no
para mi hija sino para mi misma. Debía sacar de una vez y para siempre la
basura emocional almacenada en mi interior.

Entonces estuve en terapia psicológica, meditación, terapia de regresión a
vidas pasadas, terapia floral. Luego de estas tres ultimas, me hice
terapeuta.

El comportamiento de mi hija fue cambiando a la par del Mio. A ella ahora no
le gusta mucho hacer planas y planas, algunas veces se queja de la regañona
de la maestra, pero con una madre más comprensiva y tolerante encontramos
formas de solucionar estos pequeños inconvenientes.

He expuesto lo anterior a manera de reflexión pues como padres debemos
entender la importancia de dar a nuestros hijos ambientes llenos de amor y
comprensión. No significa ser permisivos. Se puede ser firme pero amoroso a
la vez.

Debemos voltear a ver el pasado, para ahí detectar la forma como fuimos
tratados en nuestra niñez. Si nos encontramos ante una infancia llena de
abandono, falta de amor, maltrato emocional y/o físico, entonces aceptemos
que hay trabajo por hacer.

Este es el punto de partida para ayudar a nuestros hijos en todos los
obstáculos que se presentaran en su camino. Se habla repetidamente de que
los Índigos vienen a cambiar la sociedad, y si la base más importante de
ella es la familia, es ahí donde debe comenzar su trabajo.

Conozco varias familias de Índigos donde las madres comenzaron el trabajo
con ellas mismas y poco a poco se fueron involucrando los padres.

El trabajo debe comenzar en casa y de ahí extenderse a otros ámbitos. Las
siguientes sugerencias pueden ayudar a nuestros hijos en el colegio.

1. Conviértase en una experta en el tema Índigo, le aseguro hay mucha
gente sobre todo madres dispuestas a escuchar, entre mas sean podrán hacer
labor de convencimiento con los docentes.

2. Tenga mucha comunicación con la maestra del pequeño, pregúntele sobre
la forma como el niño se comporta en clase. Recuerde que si esta teniendo
problemas, algo en la dinámica familiar esta fallando.

3. Lleve a la directora del colegio información sobre los niños Índigos.
Hoy en día la puede encontrar fácilmente a trabes de Internet (en este libro
hay referencias de paginas Web). Sobre todo aquella especifica para
docentes.

4. Platique con otras madres del colegio de su hijo, reúnanse,
intercambien experiencias, compren libros que después pueden intercambiar.
Pueden salir excelentes ideas para proponerlas a la maestra.

5. Intente a través de Internet contactar con personas involucradas en
el tema Índigo, puede incluso encontrar gente con talleres muy económicos e
incluso gratuitos, y luego póngalos en contacto con el colegio muchos
docentes están dispuestos a escuchar nuevas alternativas.

6. Permita a su hijo ver la televisión o escuchar música mientras hace la
tarea. Recuerde que tiene inteligencias múltiples, esto ara la labor menos
tediosa.

7. El momento de hacer la tarea puede ser divertido si jugamos a la
escuelita donde mama es la maestra, y sus compañeros de clase son sus
muñecos preferidos.

8. Cuando el pequeño no quiera hacer la tarea, platique sobre lo que
ocurrirá en ambos casos y permítale asumir la responsabilidad de su
elección.

9. Si el pequeño esta hiperactivo evite darle azúcar pues esto acelerara
el metabolismo y tendrá mayor energía.

10. Cuando un niño sufre de falta de atención es fácil traerlo de vuelta
tocándolo y mirándole a los ojos, aquí si están permitidos los dulces
(pensemos que el cerebro consume una gran cantidad de glucosa, por eso la
temperatura corporal baja).

11. Si el niño comienza a tornarse agresivo, envíelo a lavarse las manos si
es posible la cara también con esto descenderá la temperatura elevada,
cuando nos invada la ira.

12. Como ultimo recurso si tiene la posibilidad de cambiar a su hijo de
colegio hágalo. Involucre al pequeño en la elección, se lo agradecerá
enormemente.

He dejado el cambio de colegio como ultima opción pues aun esta medida en un
ambiente familiar inadecuado de poco o nada servirá. Es por esto que el
trabajo debe comenzar en casa.

Para terminar, no es casualidad el haber traído al mundo a un niño Índigo;
ya en nosotras existía la suficiente energía para albergar su vibración.
Cada vez que su hijo enfrente problemas en cualquier ámbito recuerde su
propia vibración Índigo, este consciente de ella o no.

Nota. En este artículo me refiero más a las madres, pues en la mayoría de
los casos son ellas las que tienen mas contacto con los niños y son
generalmente las buscadoras de ayuda.

Abrazos de luz Ram-Su